“¿
Crees estar en el tiempo correcto?, ¿o en el siglo adecuado?.
Yo
no creo que este sea ni mi planeta. Aunque lo admiro.
Soy
una observadora de esta extraña dimensión.
¿Por
qué crees que soy mujer? Dime.
A
caso un tajo entre mis piernas me define.
¿Quieres
besarme los pechos? A mi sí. A mí me gustaría.
Disculpa,
Soy anacrónica. “
Estaba eligiendo unas películas en el viejo videoclub,
cuando su suave voz atravesó mis tímpanos. Esa fue la primera vez que oí y vi a
Lena. Tenía una larga melena pelirroja, algo enredada. Lucía un vestido mostaza
largo. Sus pecho eran menudos pero de punzantes pezones. Entre su escote
asomaba un triangulo tatuado.
¿Cómo dices?- fue
lo único que atine a decir entre una carcajada de vergüenza y desconcierto-
Me ponía nervioso, tenía una mirada tan penetrante que pudo
paralizarme con solo pensarlo. Mordisqueó sus rosados labios y cruzó la puerta
del viejo videoclub.
Eran las 22:45 y hacia un calor vengativo. Después de unos
segundos reaccioné. Solté las caratulas que cayeron en cascada de la estantería
y salí en su busca.
Sus pasos me condujeron a un callejón que había a la vuelta.
Estaba empapada. Su sudor se hacia mi aliado y me dejaba entre ver sus áureos
pechos. Sus ojos marcaban mis labios. Que con espasmos involuntarios se
acercaban a ella. Me dibujó un croquis en el aire. Sus dedos fueron mis guías.
La acorralé con mis manos y la empuje firmemente contra los sillares de la
pared. Le desabroché el vestido y empecé a babearle los pezones.
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